Google+ Mi Presupuesto Familiar: ¿Cuánto puedo cobrar por un trabajo independiente?

sábado, 8 de septiembre de 2012

¿Cuánto puedo cobrar por un trabajo independiente?



Ponerle precio a nuestro trabajo no suele ser una tarea fácil si no estamos acostumbrados a hacerlo. 
Ya sea que se trate de una prestación puntual, de un nuevo puesto para el que nos estamos ofreciendo o un servicio que nos piden que presupuestemos, hay pautas que podemos seguir.
Aquí van algunas consideraciones para tener en cuenta a la hora de valuar nuestros servicios.
Calcular el tiempo. Lo primero que tenemos que hacer es una estimación de cuánto tiempo nos va a llevar el trabajo y transformarlo en horas trabajadas. Si se trata de algo permanente, contar las horas por semana que tendremos que dedicarle. Si es una prestación puntual, calcular cuántas horas en total nos llevará realizarla. Además del tiempo que empleemos en el trabajo en sí, tenemos que sumar el "tiempo muerto" como, por ejemplo, el que necesitamos para movilizarnos. 
Testear el mercado. En la medida que sea posible, hay que averiguar cuánto cobran otros por prestaciones similares. Sin embargo, es probable que no encontremos otras personas conocidas que realicen exactamente el mismo trabajo que estamos viendo.
Por otra parte, si se trata de servicios que requieren alguna calificación no siempre tiene el mismo valor si lo presta una persona u otra. Si tenemos más experiencia que quien tomemos como referencia, podremos cobrar algo más. Si nuestros conocimientos son menores, tendremos que cobrar menos.
En el caso de profesiones que requieren matriculación, muchos Colegios o Consejos Profesionales tienen honorarios indicativos mínimos. 
Valorar nuestro trabajo actual. Si hoy estamos trabajando, nos será útil calcular cuánto nos pagan por el trabajo que hacemos. Si es un puesto asalariado, no hay que olvidar sumar al sueldo “de bolsillo” los aportes jubilatorios y a la obra social, el aguinaldo y los beneficios extraordinarios que tengamos. Con esto, calculamos cuánto nos pagan por una hora de nuestro trabajo hoy.
Valuar nuestra hora independiente. Las horas de empleo asalariado no pueden valer lo mismo que las que empleamos de manera independiente. Ya sea que tengamos que optar entre uno y otro trabajo o que podamos encarar ambos, hay distintas situaciones que ponderar: 
  • Horas laborables vs. tiempo libre. En economía existe un concepto muy básico para estimar el valor: la escasez. Lo abundante siempre tiene un menor precio que lo escaso. Aplicando este concepto a nuestro tiempo, si no estamos trabajando, podremos cobrar por cada hora un monto menor que si ya tenemos un empleo. Pero, si ya tenemos un trabajo, la nueva ocupación nos insumirá parte de nuestro tiempo libre, el que dedicamos al esparcimiento, a estar en familia, a realizar las tareas del hogar. Quizá, incluso, tengamos que afrontar costos como contratar una persona que se ocupe de nuestra casa o un transporte para que lleve a los chicos a la escuela. Son situaciones que hay que ponderar. 
  • Ingreso estable vs. variable. En un trabajo asalariado, en general, se sabe cuándo y cuánto se cobra. En uno independiente la fecha de cobro puede llegar a variar y, también, el monto de la retribución. Esto hay que considerarlos a la hora de valuar este último trabajo. 
  • Riesgo vs. satisfacción. Un empleo asalariado, en general, tiene menor riesgo por lo que, en principio, el valor de una hora en este trabajo debería ser menor que en otro independiente, sujeto a mayor variabilidad. Pero, tendríamos que contrastar la variable riesgo con otras, que quizá sean igual, o más, importantes para nosotros: la satisfacción que nos dará el nuevo trabajo, el potencial de crecimiento y desarrollo, o la posibilidad de tener un mayor manejo de nuestro tiempo, entre otras. La ponderación de todas estas variables, dependerá de cada uno. Si estamos dispuestos a asumir un mayor riesgo para obtener desarrollo o satisfacción, podemos aceptar una menor retribución. En cambio, si ponderamos más la estabilidad laboral, el trabajo independiente debería tener una remuneración mucho más atractiva. 
  • Trabajo puntual vs. permanente. Una prestación puntual debería tener mayor retribución por hora que un trabajo por el cual, en principio, cobraremos un monto fijo mensual (y que nos va a generar un ingreso repetido a lo largo del tiempo) . Fijar el monto global. Aunque partamos de la suma del valor de todas las horas trabajadas, el monto que vamos a pedir por el trabajo puede estar un poco más arriba, o más abajo, teniendo en consideración las variables que señalamos más arriba y otras que puedan surgir en cada caso puntual.
Fijar el monto global. Aunque partamos de la suma del valor de todas las horas trabajadas, el monto que vamos a pedir por el trabajo puede estar un poco más arriba, o más abajo, teniendo en consideración las variables que señalamos más arriba y otras que puedan surgir en cada caso puntual. 
Pepararse para negociar. Antes de pasar un presupuesto a quien quiere contratarnos conviene tener en claro si hay posibilidad de negociar la retribución y si estamos dispuestos a hacerlo. Si fuera así, fijemos el rango de variación de antemano.

5 comentarios:

Paula Martínez dijo...

Va un agradecimiento para Gustavo Biordi e Ivon Bacaicoa por su aporte sobre honorarios profesionales a través de Linkedin, los cuales ampliaré en un próximo post.

Ivon Bacaicoa dijo...

:-) Es un tema necesario y recurrente. Es bueno que podamos intercambiar opiniones sobre el tema. Aporto mi granito ayudando a difundirlo.

Paula Martínez dijo...

Gracias, Ivón!

Anónimo dijo...

demasiado estructurado ....nadie aplica esto

Paula Martínez dijo...

Justamente, la idea es aportar nuevos elementos a lo que ya está haciendo la gente. Son pautas para tomar lo que a cada uno le sirva. De todos modos, no está mal ser estructurados en algo tan importante como ponerle precio a nuestro trabajo, de hecho, las empresas cuando ponen precio a sus productos o servicios, realizan un estudio previo.